27 agosto 2014

El artista

Hace un tiempo, a raíz de una charla/discusión sobre el negocio del cómic y su futuro y todo eso, cité a Ian MacCaye. Fue un posicionarme éticamente ante una idea contable del acto creativo. MacCaye fundó bandas hardcore como The Teen Idles (1979), Minor Threat (1980), Embrace (1985) y Fugazi (1987), y últimamente tocacon Amy Farina en The Evens. Y todo lo autoedita en su sello Dischord Records. Esclavo de nadie, creador 100% libre.
La cita del artista, por cierto, era,
Lo que siempre le digo a la gente cuando me preguntan cómo se puede ganar uno la vida haciendo música, contesto: ‘Olvídate, no es un puto trabajo’. No se trata de plantearte si quieres ser camarero, abogado o músico. Es tu propia voz, algo que debes hacer si de verdad lo sientes. Y entonces me preguntan ‘¿Y cómo puedo llegar a ser famoso?’ No sé cuál es el secreto, no lo sé. Es simplemente algo que pasa o no pasa. Lo más importante para todo lo que uno haga es amarlo. Si lo haces, nunca te plantearás la importancia del éxito al cabo del tiempo.
Bonito, compro para el acto de hacer arte, en general.
Y ahora escuchemos a uno de los más importantes nombres de la historia de los cómics, también escritor literario y, bueno, mago, hablar sobre escritura. Ábrete de orejas, habla Alan Moore (subtitulado):

23 agosto 2014

LOS GUARDIANES DE LA GALAXIA

Muy interesante el último producto Marvel, más allá de resultados artísticos.
"Los Guardianes de la Galaxia" se ha cocinado con elementos muy propios del universo Marvel, del mismo modo que Vengadores de Whedon. Si entonces el modelo era la Marvel sixties, con sus careos entre personajes que se resuelven en épica púgil, ahora el espejo el el desarrollo setentero que trajo Jim Starlin (mirándose, obviamente, en la revitalización que se pretendió en los dosmiles). Esto es, en la zona cósmica de los superhéroes. En este sentido, apunte breve desde la frikizone, me extrañó no encontrar un cameo fugaz de Galactus (sí lo hay de otras criaturas cósmicas todopoderosas), pero el palo del asunto es ese: un vasto cosmos poblado de peligros y poderes inimaginables, que pende de un grupo más bien bufo (en esto algo hay de Starlin también, el que intentó revitalizar a Silver Surfer y a Warlock como dueño de las Gemas del Infinito allá en los noventa). Desconozco si la nueva serie de los Guardianes se apoya también en el humor, por cierto.
Me interesaba comentarlo porque, la verdad, estos Guardianes me son ajenos completamente (sí recordaba al grupo ochentero). Esto viene a apoyar una cuestión: esta cinta es autónoma, y aunque evidentemente se nutre del bestiario Marvel, puede ser asimilada por cualquier espectador ajeno a las grapillas y los quioscos o librerías especializadas. La cuestión no es menor, como comentaré al concluir mi perorata.
¿Y qué tal la película? Pues predecible, y de una grandiosidad descomunal y permanentemente trepidante. En ocasiones me pareció la versión hipermusculada y multiplicada a todo el film del glorioso final de "Los Vengadores". Bien mezclado con Star Wars (ese cartel) y el nervio de JJ Abrams en "Star Trek". Todo es de una enormidad que empereza. Menos mal que el humor está presente para desengrasar. Si "Los Guardianes de la Galaxia" funciona o al menos no te saca de la pantalla, es gracias al vacile. Y sobre todo a la sobre explotación de un infalible recurso Marvel: los miembros del "equipo" apenas se soportan cuando no son directamente antagónicos. Como en los viejos 4 Fantásticos, siempre en escaramuza interna. La moraleja entrará en juego, claro, y caerá una generosa cascada de amapolas y miel que les hará comprender que son Un Equipo y que se Quieren, manda la ley del comercio y lo obvio, por supuesto. Pero moralinas y obviedades al margen, el cóctel explosivo de polos opuestos está servido, y eso siempre funciona.
Luego, los malos, si eres marvelzombi lo gozarás, si no, Thanos no tiene más entidad que la construcción del Peligro Definitivo de Los vengadores 3 (o 4 o cuando toque, mientras, vamos inflando el icono en apariciones breves), Ronan luce, y los demás son comparsas.
En fin, todo envasado en efectos digitales de campanillas y ritmo trepidante, pero sin el orden a la dirección de Whedon, cuyas escenas de batalla eran coreografías tan espectaculares como 100% legibles.
En todo caso, exitazo, y aquí está lo más interesante de todo. ¿Los Guardianes de la qué?. Hasta ahora Marvel Cine explotó (y sobre explotó) lo que podemos llamar iconos populares: los X-men, Spiderman, Hulk, luego Vengadores, que supuso un plan elaborado con las maneras de la continuidad Marvel por bandera, en una serie de precuelas en sustantivo antes de abordar al colectivo... pero ahora el exitazo ha llegado con unos perfectos secundarios. Desconocidos en los mass media.
"La casa de las ideas" tenía una cojonuda y la ha bordado: invadir el cine paulatinamente apoyándose en sus mitos... hasta conseguir que lo que venda no sean los personajes (mucho menos aún, claro, sus creadores, ninguneados) sino... la marca. "Guardianes de la Galaxia" ha triunfado no por Starlord o por Ronan. Ha triunfado por ser "Marvel". "Marvel" como marca de producto ya vende en Hollywood, hogar de Disney, dueño de Marvel. Mañana pueden hacer una película de Doc. Samson, que será un éxito absoluto porque vende "Marvel", no el personaje-icono. Definitivamente los cómics han muerto, en la editorial, solo resta un enorme pozo del que abrevar.

21 agosto 2014

"granada", de Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró

Silvia y Raül revueltos y juntos.
Hay discos que nacen importantes. Son pocos y "granada" es uno de esos. Impepinable. Una de las voces más sobrecogedoras de la canción nacional, que ya embriagaba en Las Migas, unida a una de las cabezas pensantes más inteligentes del panorama nacional (desde los tiempos de Corn Flakes hasta su presente como Refree)
Bueno, el caso es que Silvia y Raúl se conocen desde hace años y llevan como diez mareando la perdiz, actuando juntos, produciéndose, admirándose pero reconociendo que un proyecto en común sería difícil. Diez años, digo, que han sido la maceración natural para encontrar el tono y el repertorio. Una gesta, ya que hablamos de dos personalidades consolidadas, autónomas, fuertes y muy diferentes, que han tenido que aprender a encajarse en una música orgánica.
Para lograrlo se centran en versiones dispares (de Schumann a Cohen) y desnudas (ella y él a la guitarra, con escasísimos acompañamientos extra puntuales).
Y cuajó un disco que se advierte maduro, único, fluido y versátil, conceptual y poliédrico, con una Silvia que muta de cantautora de nova cançó a flamenca pasando por la chanson y latinoamérica sin despeinarse, y sobre todo, milagro, donde el papel de Raül a la guitarra supera el de acompañamiento de una voz suprema. NO se puede entender "granada" sin su manera de abordar las cuerdas, heterodoxa, mutante y empapada de misterio.
Obra maestra que solo supera (a juzgar por You Tube) su puesta en directo.

Estas son las versiones:
  • Abril 74 de Lluís Llach
  • Puerto Montt Está Temblando de Violeta Parra
  • Acabou Chorare de Luis Galvão / Moraes Moreira
  • Hymne A L'Amour de Marguerite Monnot
  • I Get Along Without You Very Well (Except Sometimes)de Hoagy Carmichael / Jane Brown Thompson
  • Pequeño Vals Vienés de Leonard Cohen / Federico García Lorca
  • Albert de Albert Pla
  • Carabelas Nada de Fito Páez
  • El Cant Dels Ocells (canción popular catalana)
  • Que Me Van Aniquilando de Enrique Morente
  • Im Wunderschönen Monat Mai de Robert Schumann
  • Aus Meinen Tränen Spriessen de Robert Schumann
  • Mercè de Maria del Mar Bonet
  • Corrandes D’Exili de Lluís Llach
  • Compañero [Elegía A Ramón Sijé] de Miguel Hernandez / Enrique Morente
Vale.

18 agosto 2014

My generation, de The who (1965)

Lo admito, los Who nunca han sido una de esas bandas en las que haya profundizado. No me preguntes la causa, es un "sin más", pero escuchar de cabo a rabo esta barbaridad de disco evidencia el grave error.
Subsanado, me topo con pop al nivel Lennon/McCartney, intensidad soul y muuuucho rock: un trallazo para su tiempo que mantiene aún el calambre de sus surcos.
Cancionaca. Bueno, muchas, pero lo obvio, ¿no?, la titular. O esta otra:


17 agosto 2014

EL LOBO DE WALL STREET, de Martin Scorsese

¿Reiteración y agotamiento o pulso maestro del discurso de un "Autor"? Lo segundo, para mí lo segundo.
Scorsese mueve ficha sin cambiar la estrategia y dirige su bisturí a la "alta sociedad" bursátil. Los brokers de la Calle Wall. Y la lía parda, claro, a partir de un texto ajeno (autobiografía del delincuente financiero Jordan R. Belfort) que colma de su propia mirada, siempre afilada, nunca en relax a la hora de enfrentarse a las miserias de Nueva York como definitivo espejo del mundo capitalista moderno.
Y al mirar a un espectro del pantone neoyorkino inaudito en su filmografía, aleja la sensación de repetirse, agudiza la bilis, completa su discurso sobre la manzana podrida que es el sistema en que nos movemos, y antes que reiterativo se nos ofrece agudo y feroz.
En "El lobo de Wal Street" tenemos el pulso único del director de "Uno de los nuestros", cinta con la que veo mucha relación en el estilo fílmico y eso es discurso también: telita por parte de Scorsese aplicar el estilo de filmar y narrar de Good fellas al ambiente bursátil de su última cinta, eso es mensaje y viene a decir que quienes habitan la cúpula financiera del capitalismo son unos mafiosos del copón.
Unamos al mejunje un Di Caprio brutal y algunas escenas de lo más delirante de Scorsese (todo el pollo de la droga caducada y los teléfonos pinchados es sencillamente de lo más cañón que recuerdo en la carrera del autor de "Toro Salvaje") y zasca, tenemos otro clásico instantáneo de quien hace 38 años entregó "Taxi Driver". 100% Maestro, 0% polillas.

10 agosto 2014

Cómics coruñeses (Viñetas desde o Atlántico, y Autobán)

Viñetas desde o Atlántico y Autobán, dos por uno. Dos eventos alrededor de la historieta gratuitos y complementarios, celebrándose el A Coruña a la vez (bueno, Viñetas dura más).
Visita en familia. Suelo acudir siempre a Coruña con mi pareja y con el chaval, hoy de siete años, y en esta ocasión más aún, por esta condición dual, entre lo mainstream y las corrientes emergentes, que me pareció interesantísimo y recordó no poco al dueto Graf/Otros (Saló, Expocómic). Me parecen eventos que cualquiera puede disfrutar (cada cual en su justa medida, un ratito, una maratón…) y respecto al niño, lo considero muy bueno para él. Consciente de que le iba a interesar relativamente, que se cansaría y claro, me frenaría en la asistencia a saraos varios. La decisión pasa por empapar ya no de cómics a mi hijo sino de una ética determinada que habla de actitudes culturales. De la cultura como ocio (Viñetas, con sus grandes estatuas, su mercado de librerías, su taller de maquillaje) y como horno o fragua de creación (los fanzines, la emergencia, las ganas, y los autores consagrados en Viñetas… claro, ver originales de Spider con siete… quién lo hubiera podido experimentar aunque no te dieses cuenta del puntazo hasta diez años más tarde). Además había una charla (hubo varias, tanto en Autobán como en Viñetas) de David Rubín y Miguel Ángel Giner sobre su experiencia en Viñetas deVida, a la que quise acudir, y pude hacerlo un rato. Bueno, me hubiera encantado asistir a todas, qué porras, pero por horario (16’30 horas) esta al menos creí que era compatible con una larga jornada en familia de salón en salón.
Por cierto, pido la condenación eterna para la empresa de autobuses de A Coruña. Les voy a introducir un concepto: aire acondicionado en sus cacharros. Llegamos al Autobán chorreando sudor.
Pero bueno, Autobán habemus. Por lo visto en la charla a la que acudí, la ubicación de las mismas me gustó mucho, un café pub de esos consolera, decoración molona y ambiente distendido (creo que para el combate de dibujantes el ambiente era más bien caldoso, por cantidad de gente) en el que mi hijo se hartó de sacar fotos con el móvil, y donde Giner y Rubín hablaron de su experiencia. Impactantes las palabras de David Rubín sobre la ausencia de imagen propia de los niños en Burundi, y su reflexión sobre la conexión mundial, entender que aquí o todos flotan o lo que se hunde no es una mitad (Sur) sino que perdemos todos. Y bueno, hubo que irse por la mitad de la charla (no sin antes cruzarme con José Domingo en ese lugar, una de las personas implicadas en la Autobadventure Time!)
Y no solo de charlas y mesas redondas se vive: hubo eventos diversos alrededor del Autobán. Una PechaKucha de auto­edición (presentaciones exprés, vamos), el mencionado Combate de Debuxantes, o una Sesión vermú en el lugar de los stands de fanzines. En esas llegamos, creo, durante la sesión dj en el mercadillo de fanzines.
Sí, has leído bien: CREO que llegamos al mercadillo durante la sesión vermú porque la peña andaba con copas fuera de The Room, el recinto de celebración, pero ni me enteré del asunto. Soy así, todo despiste, me meto en el tema de los autores, las mesas, las firmas, los saludos, los abrazos, y me olvido de lo demás, me pierdo medio sarao y hasta CASI me dejo olvidadas la mitad de mis compras fanzineras para cachondeo padre de David Rubín e, intuyo, alucine de los Sacoponchos (fanzine gallego del que me llevé cosas que casi quedan allí, en la mesa de otros autores). Perfect Disaster fue una de mis bandas favoritas en los ochenta, lógico ¿no? Pero sí, las movidas como esta, la autogestión loca, valiente, llena de ilusión y ganas, me pierden y olvido lo que no es fundamental, y me centro en el contacto, sudar un poco la camiseta entre revistas, autores y gentes del mundillo. Un buen rato con Sergio Covelo, otro más breve con David Fernández, encuentro fugaz (me remito al tema “ir con hijos a saraos”, que claro, ni él ni mi santa pareja tienen en su adn mi aguante comiquero), Los Bravú atendiendo el mostrador de Fulgencio Pinentel y con sus autoeditados (por cierto, Fulgencio, la excepción editorial, el ánimo ético de ser más cercanos al magma que al mineral pulido), y otra charla con David Rubín, que da gusto porque es todo pasión, se acerca con la ilusión intacta de un fan al meollo y alucina como el que más cuando cae en sus manos el DC Comics Style Guide de José Luis García López (que he mirado con él, flipando un ratillo... ahora que lo pienso, éramos dos, podríamos haber maniatado al dueño de aquello y repartirlo luego o jugárnoslo a los chinos, no sé...).
Bueno, hubo botín en Autobán, claro, fanzines varios. Al final menos de los que debería haber pillado, segurísimo, pero bueno, lo dicho, disperso por natura y con cervezas en el cuerpo en ayunas no puedo estar centrado. Y tengo que mencionar a dos chavales, Ismael López Árias de apenas 10 años sacándose 48 páginas a color, y el otro, Cristian Fojón, 17, sentando bases con mucha solidez a su personalidad autoral, entre el manga y la galizian bizarre. Ojito a este chico.

Pero mirad, confesaré que LA COMPRA de estos días no se dio en el Autobán ni en el Viñetas, sino en la librería “El Coleccionista”, visita obligada todos los años por las posibles sorpresas, donde compré el Súperputa de Manel Fontdevila. Una lectura pendiente, joya inencontrable y que espero sea gozosa. Compra por menos de siete euros. Lloro.
Y Viñetas, buf. Viñetas es el salón de autor que algunos pedían hace un par de años, estoy convencido (a falta de conocer otros posibles candidatos). Salón mainstream, para todos los públicos, con mirada sensible hacia el hecho autoral pero transversal, que atiende a continentes, estilos, épocas y sensibilidades diversas y consolidadas. El grueso son los muchos espacios expositivos, con cientos de originales expuestos, que van del modelo franco belga a los mejores dibujantes de Marvel (que son españoles, por cierto: Marcos Martín –ahora con The private Eye volando free- y Javier Rodríguez, tremendos ambos) pasando por una delicia comisariada por Jaume Vaquer centrada en maestros del tebeo nacional clásico, pura y brillante artesanía maestra en cada trazo. Mención especial a la muestra de Sento, con mucho material de creación pura, objetos de documentación para la obra, bocetos…
Y lo habitual, casetas de ventas, y estatuas callejeras (el Joker, Torpedo, Astérix, Rocco Vargas...) que son el mejor reclamo a gente que no va a entrar más en el tema cómic, pero mira, así se acercan un día.

Bueno, pues ea, pilas recargadas. A leer fanzines.

08 agosto 2014

El origen del planeta de los simios, de Rupert Wyatt


He visto El origen del planeta de los simios, dirigida por Rupert Wyatt, otra buena para el verano... y esta además, (frente a lo de los Apellidos vascos y Maléfica) sí que funciona. Entretenimiento palomitero con mayúsculas bien grandes, una superproducción que respeta cierto aire de locura "B" y prevé un desarrollo gozoso (se dice que la siguiente, El Amanecer, es aún mejor, bien, bien).
De momento una cinta en la que experimentos genéticos dan el origen de la inteligencia simia, un relato cercano (pocos protagonistas, figuras todas bien planteadas) en una historia contada con buen pulso que desfasa al final, como mandan los cánones de Hollywood, pero lo hace con auto-consciencia del juego, y ofrece escenas tan tremebundas como la primera vez que un mono pronuncia palabra (escena intensa, hermosa y bastante temible, al tiempo).
Lo dicho, dadme más monos, compro.

05 agosto 2014

MALÉFICA, de Robert Stromberg

Cine de verano con hijos. Me temo que elegí la sala mala... bueno, a ver, Maléfica, de Robert Stromberg, tiene sus cosas interesantes, desde luego. Para quienes los efectos especiales marcan la potabilidad de una cinta, esta es de manantial, vamos. Y Angelina Jolie se lo ha pasado de vicio y ha dado una buena interpretación  de la bruja mala (no tan mala en este revisionismo hueco) del cuento La Cenicienta.
Lo demás, nada. La nada. De hecho apenas conservo demasiados recuerdos de la cinta. Algunos vuelos chachis para el 3D y para hacer ver que sí, detrás de esta peli hay un muy posible video juego. Unas hadas "muy graciosas", un rey malo, una cursi rubia (que dicen es la Cenicienta) y un bostezo de papá que duró como la peli, más o menos.


04 agosto 2014

OCHO APELLIDOS VASCOS, de Emilio Martínez-Lázaro

He visto algunas películas este verano, y voy a irlas despachando, tirando a rápido y por si te fías de mí y estás pensando en verlas o no. Tampoco es que sean rabiosa actualidad, conste...
La primera, el bluff de la temporada, Ocho apellidos vascos, una idiotez descomunal en la que todo (casi todo) falla. Un argumento facilón (ea, contraste de los polos opuestos -y sensibles-: vascos versus andaluces... menuda memez), una retahíla de chistes que vale, con alguno haces ji-ji, pero mira, eso no me hace una buena película. Unas actuaciones bastante malas en general (¿de verdad es gracioso y creíble Dani Rovira, o simplemente tiene una cara así simpática ella? porque no es lo mismo), y una única carta a la que agarrarnos, Karra Elejalde, que sí, lo borda en su papel, un histrión autoconsciente, caricatura de vasco-vasco topiquísimo.
Pues eso, una nadería que me hace pensar con cierta preocupación si el gusto cinematográfico nacional está realmente tan anestesiado para convertir esto en "la comedia de las comedias".