Aviso a navegantes: Black Francis no son los Pixies, pero tampoco Frank Black.
Dicho de otro modo, tras la gira vitaminada de reunión duendera, el bostoniano, al no convencer a sus compañeros de banda para volver a grabar material nuevo, recupera su viejo alias de guerra y entrega sus mejores trabajos en solitario. Si no te ahabía convencido el Lp del año pasado (a mí a medias), este maxi de siete pelotazos te va a reconciliar definitivamente con el genio bostoniano.
Y lo mejor que puedo decir e
s que suena a Pixies pero también a Frank, es el cruce, la respuesta necesaria para recuperar esencias sin sonar a refrito. Pop, rock urgente, rockabilly trotón, punk burrito, y hasta un rap finstro, por llamarlo de algún modo, en un maxi que no van a revolucionar el rock en el siglo XXI, pero que sí es suficiente para disfrutar de un estado óptimo de inspiración de quien, si quiere, puede volver a ser grande.
¿O ya lo es, con Svn Fngrs? 
26 mayo 2008
BLACK FRANCIS, Svn Fngrs
23 mayo 2008
LAST DAYS, de Gus Van Sant
Hay cine de palomitas y hay otro cine que exige una disposición diferente. Reconcentrada, y predispuesta al esfuerzo. Last Days se promocionó maliciosamente como biopic de los últimos días de Kurt Kobain, antes de suicidarse, así que presumo que muchos la han encarado con un gran bol de copos tostados entre las rodillas. Pero se equivocaron de sala, porque la última de Gus Van Sant es un ejercicio de estilo radical donde se bucea en el estado anímico (casi autista) de un hombre tan perdido como vacío, la deriva inane de quien está enfrentado a un abismo, al pie del acantilado.Sant se planta tras el émulo de Kobain, a unos metros prudenciales, no tanto respetuosos como testimoniales. Blake (nombre del artista en el film) deambula por su casa y alrededores sin rumbo, se diría con el encefalograma plano: camina sin rumbo ni objeto, susurra incoherencias o frases inaudibles o mantras vacíos. Cuando interactúa con terceros (más por obligación que deseo... Blake es esquivo con la vida y con los vivos) se trasluce una personalidad frágil, un hombre educado y quizá bueno. Hay un momento culminante, la conversación con Kim Gordon (de Sonic Youth, verdadera aparición simbólica, metáfora de creatividad independiente y libre): "puedes irte, puedes venir conmigo" (le dice ella, más o menos). Pero el "líder de Nirvana" no siente que pueda, y ella se va, sola. Punto sin retorno, constatación de que no hay salida.
Van Sant es un caligrafista exquisito, su cámara traza un diálogo directo, médium entre el protagonista y el espectador, y nos brinda muchos momentos magníficos pero pocos como ese final. Blake llega en su deriva ante una puerta. Como casi siempre, la cámara le sigue a distancia. El cantante se queda ante la puerta quieto... pero Van Sant lanza la cámara hacia un plano centrado en su espalda y se congela, como el propio cantante. Está dicho,y lo ha contado con puro cine, con un travelling perfecto , todo contenido: el hombre ha tomado la decisión de suicidarse.

Bien, ven que no es éste un cine para "pasarlo pirata",no se ata a un guión que cuente gran cosa (salvo paseos sin dirección ni objeto aparente), su reflexión es oscura y terrible, y técnicamente es de las "raritas" (porque debemos rendirnos: hoy lo intelectual, lo que se sale del esquema básico, la caligrafía que no sea Arial o Tahoma, se consideran extrañas, incluso agresivas, y parece que hasa ofenden, como si por existir se pusiese en la picota fórmulas más convencionales... qué memez). Bueno, no han vivido dos hora de emoción y risa y amor y aventura, pero sí una verdadera experiencia. Han pasado varios días (y semanas) desde su visionado, y (¿extraño o lógico?) este "cine al filo" no se me ha quitado de la cabeza.

mis discos de cabecera: segundo, DOOLITTLE, de Pixies

Mi disco de rock favorito. Mi Lp generacional, el que me pilla en la edad adecuada para el asombro, la mitificación, el coleccionismo verdadero (no ese de darle al botoncito en la mula, sino aquél de localizar tiendas de la capital donde rastrear todos los maxis y cosas del estilo).
Pixies fue un grupo alternativo y de escaso reconocimiento mediático (sí lo obtuvo en círculos especializados, pero, por entendernos, nada de Los 40) pero que cambió la historia del rock desde atrás. Se sabe que son la más directa inspiración de Nirvana. También supusieron la destilación y depuración de un magma de rock donde el ruido y la confusión amasaron, en los ochenta, a una generación ya clásica (Hüsker Dü, Sonic Youth, Dinosaur Jr...). Black Francis, Joey Santiago, Kim Deal y Jason Lowestein tomaron aquel legado y lo pulieron en discos perfectos (que anteceden a la masiva aceptación del indie-rock vía grunge), lo adornaron de un especial surrealismo, melodías cristalinas chocando con muros de violecia sonora, bromas privadas, caricas y dentelladas, y un ramo de canciones ya eternas.
Tras un maxi perfecto y un Lp asombroso (Surfer Rosa, una obra maestra) Doolittle suavizó aristas y perfeccionó la fórmula sin dejar de sonar silvestres. Y sobre todo atacó con quince disparos a bocajarro simplemente milagrosos de tan buenos, perfectos ejercicios de rock donde la voz mutante (entre alimaña histérica e infante triste), los coros azucarados de Kim, las guitarras afiladas como navajas, y una sección rítmica de hierro, parieron un milagro a las puertas de un éxito masivo que sólo llegará, memeces de la industria, con una reciente reunión para girar y forrarse (con dignidad, pues la gira mostró a una banda con ganas y buena forma).
A Doolittle se siguieron dos excelentes discos y una definitiva tirada de toalla por parte de su vocalista/guitarrista. Cinco discos con una sima en éste, y una carrera simplemente perfecta. Tan redonda como veloz.
22 mayo 2008
insulto talentoso
En la red hablamos con un mote o nik (muchos, no todos). Puede ser la careta de un cobarde que se esconde tras ella para insultar (troll, lo llaman entonces).
Manel Fontdevila es valiente, firma, y demuestra, de paso, que para insultar (a quien más lo merece) hay que tener talento si quieres hacerlo bien. Manel tiene talento 
Montañas de talento.
mis tebeos favoritos, segundo: KRAZY KAT, de Herrimann

Un ratón es objeto del amor incondicional de un felino, lo rechaza a ladrillazos, lo que provoca su ingreso en prisión a manos del policía. Así de sencillo es Krazy Kat en principio. Pero pronto vemos que no todo se despacha tan pronto. Krazy, para empezar, no tiene sexo definido (¿varón o hembra?, jamás lo sabremos), y su aceptación del severo ladrillazo, con alegría, nos habla de pasiones oscuras (sadomasoquismo). Y la presencia del policía enamorado provoca un triángulo de pasiones encontradas pero jamás convergentes.
Krazy Kat es el primer cómic intelectual, de discurso poliédrico e interpretativo, de humor surrealista y muy particular. Un universo minimal de exactos y bellos trazos, de formas y paisajes tan imposibles como mutantes (el paisaje de fondo cambia de una viñeta a otra sin pudor), y una lección de puesta de página, siempre imaginativa y altamente estética.
La serie no tenía éxito. Lógico, era un producto ajeno a todo, diferente y excesivamente personal, por no señalar su sórdida ambiguedad. Pero fue la niña bonita del magnate de prensa W.R. Hearts, por lo que no solo sobrevivió (de los años 10 a los 40 del siglo pasado) sino que gozó de una envidiable libertad artística. Herrimann hizo siempre con su gat@ lo que quiso, sin cortapisas, abandonado a su prodigioso talento.
Krazy es posiblemente el primer cómic que desarrolla todas las posibilidades inherentes al medio prescindiendo de apoyos laterales (ni posée una plástica absorvente ni se pretende literario, conjuga los elementos de la narración en imágenes y la eleva a arte), una fuente de la que aún hoy se sigue bebiendo (de C. Ware al Vázquez de El Evangelio de Judas, por dar dos nombres al tuntún)
RITOS DE INICIACIÓN: Planeta está editando una integral de Krazy. Buen precio y edición decente, pese a una rotulació pésima (y el obvio imposible de traducir unos textos únicos, mezcla de idiomas y dialectos moldeando un inglés que casi ni lo es, trabajando juegos eufónicos)imposibles, brindando incesantes juegos de palabras)
21 mayo 2008
mis discos de cabecera: tercero, PSYCHOCANDY, de The Jesus and Mary Chain
miedo verdadero
Ayer empezamos a ver en casa El Orfanato, pero no la terminamos (lo que espero ocurra hoy, y les contaré despues). Se dijo que no, que de noche, o esa noche, no apetecía una de miedo. Pero claro, no estaba yo preparado para lo que detrás del DVD me deparaba la televisión.
Escalofríos, oigan, verdaderos escalofríos. Pero hoy le daremos la vuelta, que Estodigo no quiere ser un blog gore sino un lugar de lúdico esparcimiento, y jugaremos a las diferencias. A las miles de diferencias que separan ésto
de esto otro
eh, y les ahorro el ballet de la gala, las niñas monas bailando por el escenario...
Lo que siempre me ha jodido es que poca gente entendió de verdad al trío de Seattle. Sí, aquí me las doy de listo y me reafirmo: con sus debilidades y sus logros, pocos entendieron a Nirvana, mezclados por sus fans sin rubor con productos de diseño o liderando un estilo impostado (el grunge, que al final fue, a base ded rodillo multinacional, pero que en el fondo apenas consistía en un ramal del indie rock de los ochenta), o lo peor, hermanando a Nirvana con el jevi (aaaarrrggg!)
20 mayo 2008
mi tebeos de cabecera: tercero, LITTLE NEMO, de Windsor McCay

Windsor McCay no sólo fue un pionero en el arte de los cómics. Fue un indiscutido maestro cuyo portento gráfico e imaginación ilimitada aún asombra, un siglo más tarde de la publicación de su obra maestra, la imperecedera Little Nemo en el país de los Sueños.
Cada domingo fue una ventana a la imaginación, donde un niño asiste asombrado o aterrado a la deconstrucción de la realidad para despertar en la viñeta final de lo que fue un simple sueño. Un recurso sencillo que pronto derivó en continuidad, pues pese a despertar siempre al final, el sueño continuaría la semana siguente, en una aventura sin fin por el Reino de los Sueños Maravillosos. Si pensamos en lo hermoso de este hallazgo ya tenemos un motivo para destacar a Nemo, pero claro, hay que rendirse, además, ante el talento titánico del ilustrador. ¿Cómo no maravillarse ante cosas como ésta?
Windsor sencillamente crea prodigios de una página, tiene un talento insuperado que se enraiza al surrealismo (que precedió, claro) y al modernismo (que lo empapó) y al nuevo urbanismo de la sociedad de principios de siglo XX. Es una ventana a una época, pero además vista desde la mirada de un autor superdotado. Little Nemo es la primera obra maestra del cómic, explota recursos narrativos, de puesta de página, que hoy aún se utilizan, y que aún son válidas e imaginativas fórmulas para contar y causar efectivos asombros desde la gramática propia del noveno arte. Si alguien lee a McCay y encuentra argumentos para no creer que aquí hay un arte prodigioso, asombroso, que no es literatura ni pintura, ni diseño, ni ilustración, sino algo propio que liba de todo un poco pero es una forma diferente de expresión, yo me bajo del tren (o mejor, lo tiro a él, en marcha y en una curva... no se merece Nemo lectores tan obtusos)
RITOS DE INICIACIÓN: Norma ha editado una selección de planchas en un libro que respeta el formato gigante original, el de un periódico americano de la época:LITTLE NEMO IN SLUMBERLAND: ¡ESOS ESPLÉNDIDOS DOMINGOS!. Es un producto caro, pero un gozo para los sentidos, y la mejor opción (aunque no sé si ya agotado, lo que me temo). La propia Norma tentó una muy digna edición de la que hay dos libros, pero estos sí que están absolutamente descatalogados (aunque quién sabe el fondo de su librería, si no guarde algún ejemplar). Otra opción es hacerse con el grueso tomo inglés de Taschen, casi integral y bien editado (no a gran tamaño pero vamos, bien). En una buena librería seguro que se lo consiguen.





